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escrito por Francisco Rivero CMR
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lunes, 12 de mayo de 2008 |
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Tras la reciente nacionalización de la empresa SIDOR por parte del
gobierno revolucionario, se ha desatado una importante movilización por
parte de diversos sectores de la clase obrera venezolana que mira lo
ocurrido en la siderúrgica la referencia anhelada para su actual
situación laboral. Liberarse de la opresión patronal y la explotación
capitalista por la vía de la nacionalización y el control obrero de la
producción.
Constantemente se están registrando en Caracas movilizaciones de
trabajadores y trabajadoras ente las sedes de lo Poderes Públicos,
manifestando sobre sus condiciones laborales en empresas en manos de la
oligarquía y trasnacionales así como de otras estatizadas durante la IV
república, hechas en la mayoría de los casos para salvar de la quiebra
a algún capitalista en apuros y sometidas al control de burocracias
dependientes de entes nacionales o regionales y donde privan igualmente
condiciones de sometimiento y explotación.
Este es el caso de los trabajadoras de la empresa SACOSAL, dependiente
de la gobernación del estado Sucre en manos del oportunista y corrupto
gobernador Ramón Martínez del partido PODEMOS que resultó reelecto
haciendo creer al pueblo que estaba en sintonía con el gobierno
revolucionario. SACOSAL funciona en las históricas salinas de Araya en
el oriente del país. Araya es una de las más grandes salinas a cielo
abierto del mundo. En la misma se extrae, acopia y procesa la sal de la
cual se surte casi en su totalidad el mercado nacional. Laboran 467
trabajadores entre obreros y empleados constituyendo la principal
fuente de trabajo en Araya.
Desde que Ramón Martínez tomó el control de la empresa la misma ha
entrado en franco proceso de deterioro y desinversión a pesar del
incremento de la producción. Es de hacer notar que la gestión de Ramón
Martínez se destaca por su descarado esmero en servir a los intereses
de oligarquía local. En Sucre por ejemplo por decreto del gobernador
se dejó de exigir a los patronos la solvencia laboral, el cual es una
de las primordiales armas del gobierno revolucionario para obligar a
los capitalistas a cumplir con las obligaciones de las nuevas leyes a
favor de la clase trabajadora.
En SACOSAL las condiciones laborales son pésimas, los salarios y el
incumplimiento con la contratación y las condiciones de trabajo son de
explotación. Existe una organización sindical, pero la misma se
encuentra controlada por lacayos del gobernador Martínez, por lo que la
mayoría de sus trabajadores decidieron movilizarse ante la sede de la
Asamblea Nacional el pasado jueves 8 de mayo y con los cuales nos
topamos durante un día de diligencias en el centro capitalino. En
fraternal camaradería me explicaron su situación para El Militante.
Exigen que la empresa pase a control del gobierno nacional (PEQUIVEN)
como punto de partida para alcanzar el verdadero sentido de una empresa
nacionalizada y bajo control de los trabajadores. En sus pancartas y
consignas se hacían llamados para que “la revolución se haga presente
en Araya”. Los trabajadores venezolanos con su instinto de clase y la
experiencia de empoderamiento adquirida a lo largo de 10 años de
proceso revolucionario, ven al alcance de su mano la posibilidad cierta
de liberarse para siempre del yugo explotador capitalista. Ven que el
socialismo no es un sueño irrealizable, sin no una realidad tangible
que solo precisa de la decisión de los trabajadores con el apoyo de su
gobierno revolucionario.
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